20Mayo2012

Periódico Monitor

Resonancia

Al gobernador lo asustaron con que recibiría trato tipo Ibero en el homenaje magisterial; por eso no fue. Sus asesores vendeplazas hacen mal cálculo de la naturaleza de los maestros. Muy sus torpezas.

Los dos hermanos

*Eduardo Enrique e Ignacio Filiberto Parra Romero: rosamoradenses a carta cabal

Eduardo Enrique nació en Acaponeta. Ignacio Filiberto en Rosamorada. Los dos son hermanos. Hijos de Filiberto Parra García y de Esther Romero Bretado. Un matrimonio bien avenido. Digno de recordarse. Ejemplo de rectitud. De trabajo. De amor y de entrega apasionada.

Eduardo Enrique. Profesor egresado de la Escuela Normal Rural. Empezó a estudiar  en Xalisco, Nayarit. Terminó la carrera en  El Quinto Yemobarit, Sonora, porque lo estudiantes fueron trasladados para allá, con el afán de acabar con estas instituciones educativas.  Nació en 1950. Ignacio Filiberto. Ingeniero agrónomo por la Universidad de Guadalajara. Vió la luz primera el 10 de agosto de 1962. Murió el 9 de febrero de 2009. En el momento que ocupaba la presidencia del Comisariado Ejidal de Rosamorada.

Entre uno y otro. Nacieron sus hermanas: María del Sagrario (dedicada a los negocios en su tierra natal), Imelda Estela (licenciada en turismo, quien ha viajado por Europa y Sud América), Blanca María de Guadalupe (contadora pública, trabaja en SAGARPA en Guadalajara) y Gloria Esther (maestra de Secundaria en Tuxpan, Nayarit).

Eduardo Enrique (a quien llamamos coloquialmente "Tico") ha destacado como profesor, lider sindical y político en el Estado de Baja California. En estos momentos es regidor presidente de la Comisión de Seguridad en el Ayuntamiento de  Tijuana -ciudad donde radica desde hace varias décadas-. Ignacio Filiberto (conocido como "Nacho")  fue director de Desarrollo Rural de la Presidencia Municipal de Rosamorada.

El profesor Enrique, lo recuerda su hermana María del Sagrario, así: "Era como mi papá. Una persona muy positiva. Con un deseo enorme de ayudar a la gente". Quien esto escribe, lo vislumbra como un muchacho alto, delgado y alegre. Sonriente. Un gran conversador. Siempre interesado en conocer más. De andar con pasos largos y rápidos. Amable. Atento. Bromista.

A Nacho, lo recuerda su viuda Victoria Lamas Jiménez, -administradora de la oficina de Correos en Rosamorada-,  llena de orgullo: "Lo conocí en agosto de 1996 en el taller mecánico de ¨El Chino¨ (Alfredo Guzmán). Llevé mi camioneta a arreglar. El pasó y me vio. Se acercó a calar el vehículo. (Sus ojos brillan de la emoción. Dibuja una sonrisa franca). Era una persona leal. De principios. Nunca me hizo enojar por andar con otras mujeres o de borracho. Era cariñoso. Hogareño. Era un luchador por lo que creía. Un lider nato de los agricultores".

Se casaron unos meses después. Tuvieron dos hijos: Álvaro Filiberto de 13 años y Almudena de siete. Luchó para que se instalara en Rosamorada (frente al CEBETA) el Instituto Tecnológico. Le dolió mucho que lo pusieran en Ruiz. El profesor Enrique estudió español en (la inolvidable) Escuela Normar Superior de Nayarit. Fue dirigente de la sección del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) en Baja California y de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE) en esa misma entidad federativa.

Dos rosamoradenses destacados. Eduardo Enrique e Ignacio Filiberto. Rosamoradenses a carta cabal... Dignos hijos de esta tierra de los clavellinos y los almendros. 

Los dos hermanos