El siempre amable Cuevas Tello declaró “…que será durante el presente 2012 cuando se ponga en marcha el programa de verificación vehicular en la entidad, por instrucciones del gobernador del Estado Roberto Sandoval Castañeda, ya que al momento existen problemas fuertes de contaminación en la capital del estado, esto dada la baja calidad del aire que se respira por parte de los tepicenses”.
Con lo anterior confirmo que creatividad, lo que se llama creatividad, pues no hay para enfrentar problemas cotidianos y públicos, hay vocación por la burocracia; peor aun, no hay la mínima voluntad para consultar ni a los ciudadanos interesados ni a expertos ambientalistas en este caso específico. Seguramente a quienes si consultaron fue a algunos proveedores.
Si el argumento central para introducirnos la verificación es “la existencia de fuertes problemas de contaminación en la capital del estado”, ¿por qué antes no se preguntaron, o nos consultaron a los nayaritas si pudiera haber mecanismos alternos para reducir las emisiones contaminantes, reduciendo a su vez, por ejemplo, el número de automotores circulando por la ciudad?
Sería interesante que alguien les explique el concepto de DISTORSIÓN DE PRECIOS RELATIVOS (aquí la ciencia), su presencia en todo tipo de regulación y su natural generación de mercados negros, sea el entorno que sea.
Esto es, la verificación es una regulación, que aunque gratuita, es obligatoria y si incumplo supongo que me haré acreedor a una infracción; entonces para evitarlo debo gastar en periódicas inspecciones mecánicas, eso me hace pensar que muchos automovilistas estarán dispuestos a pagar mordidas, tanto para evitar ir al mecánico como para eludir sanciones, peor aun, para comprar ilegalmente la acreditación de la verificación.
Sobrarán además, indudablemente, servidores públicos que ofrezcan el “servicio” de la acreditación y/o perdonar la multa por ausencia de la misma. Esto es contrabando burocrático.
Si bien es cierto que toda regulación es un incentivo para el mercado negro (recordar las prohibiciones hacia el alcohol, drogas, etc), también es verdad que en ciertos casos es inevitable recurrir a ellas; lo que es inadmisible es que si a un problema le encontramos soluciones diversas para evitar o reducir la intensidad de la regulación, por qué no explorarlo, por qué ni siquiera intentarlo.
COPROLOGÍA POLÍTICA
1. Pues hubo necesidad de que el líder del congreso local, arrebatara de las manos de los operadores tradicionales de la agenda legislativa (un puñado de tinterillos clonados) para que por fin surja la esperanza, al menos, que la actividad parlamentaria se vea con algo de seriedad.
La vieja escuela que durante décadas empleó a esos leguleyos, parece que ha sido reemplazada por un equipo de formación diversa que fija nuevo rumbo a los legisladores. Ojalá no se conviertan en un nuevo enquiste sectario y maniatado por los prejuicios a los que nos acostumbró el neycismo más agresivo y fundamentalista.
2. Se sabe de varios empresarios de filiación tricolor que desean renovar la dirigencia del Instituto Político Empresarial, debido a lo que llaman “uso patrimonial de las siglas” atribuido al actual dirigente, el diputado Alejandro Galván. Acusan que no existe una sola acción memorable de ese organismo, salvo conseguirse una diputación…desde el PANAL!!!.
Lo bueno o malo para el diputado, es que sus detractores están identificados en dos bandos: los independientes que buscan una ingenua renovación y unos malvadillos que traen la bendición “papal” para agitar la organización y asaltarla.

