Museos, campus universitarios, viviendas, oficinas, recintos religiosos y hoteles son verdaderos emblemas urbanos totalmente contemporáneos, edificios emocionantes llenos de sofisticado equilibrio entre luz natural, agua y vibrantes colores, entre ellos el Museo Marco de Monterrey, Hotel Camino Real de Polanco y Papalote Museo del Niño en el Distrito.
Leyó la arquitectura civil y religiosa de México e incorporó sus elementos transfigurados en acogedores patios, macetas y ventanas soleadas. También integró orgánicamente a su obra la de varios artistas plásticos como Tamayo, Noguchi, Goeritz, Coronel, Soriano y Rojo. Sus lumínicos espacios de raíces mexicanas son ahora referentes de todo proyectista.

